Las obras de la línea Huesca Jaca comenzaron en septiembre de 1888


Inicio en Huesca de la línea a Jaca (actualmente fuera de servicio)

El rey Alfonso XII presidió la ceremonia de colocación de la primera piedra de la línea férrea Huesca-Jaca el 22 de octubre de 1882. Pero tuvieron que pasar seis años para ver las obras en marcha. Concretamente hasta los primeros días del mes de septiembre de 1888.
El Diario de Huesca incluía en su ejemplar del 10 de agosto de 1888 un suplemento con el titular «El Canfranc» que recogía un despacho telegráfico, fechado ese mismo día en Madrid a las 13:35 horas, en el que se informaba de que «los Sres. D. Joaquín Gil Berges y D. Mariano Royo, han firmado el contrato definitivo con la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte para la construcción del ferrocarril internacional por Canfranc, desde Huesca a la boca del túnel de la divisoria.
El próximo lunes irán a esa capital los ingenieros del Norte, encargados de la comprobación del replanteo, y de hacer inmediatamente las expropiaciones de la primera sección de Huesca a Turuñana. Se ejecutarán estos trabajos en lo que resta del corriente mes de Agosto, a fin de comenzarse las obras en el término de Huesca en Setiembre. Hay decidido empeño en darlas grande impulso».
El 6 de septiembre este periódico oscense anunciaba el inicio de los trabajos en la línea: «hoy han dado comienzo las obras en el empalme de esta línea con el ramal de Tardienta a Huesca, y en el kilómetro número 5 en el término de Banariés». La Crónica, otro diario oscense, daba cuenta del hecho ese mismo día y situaba la brigada de trabajadores en «las inmediaciones del cercano pueblo de Huerrios».

Huesca se ve al fondo en este primer puente de la línea
El Diario de Huesca añadía que «los trabajadores son escasísimos en número, no por falta de deseos de la empresa constructora en activar todo lo posible las obras, sino porque esta encuentra grandes obstáculos en la expropiación de terrenos». A juicio de este periódico la situación era increíble «dado el grandiosísimo interés que todos, y especialmente los propietarios, debiéramos tener en facilitar todo lo posible la ocupación de tantos jornaleros que esperan con ansia colocación en esta interesantísima obra. Esperamos, sin embargo, que pronto han de desaparecer las dificultades que hoy se presentan para dar impulso a una empresa tan acariciada en Aragón, y al servicio de la que se han puesto tan valiosas influencias».
En La Crónica, el día 10, se afirmaba que el problema era que a los propietarios de los terrenos por donde iba a discurrir la vía «en su mayoría no se les ha presentado ofrecimiento serio y lo que es más existe un propietario que voluntariamente ha puesto sus terrenos a disposición de la empresa por aquello que fuese su justo valor y al que no se le ha dado contestación».
Hubo polémica en la ciudad con el inicio frustrado de los trabajos y, «a la voz de alarma surgida de la opinión al ver paralizare las obras del ferrocarril de Canfranc, sin haber motivo racional y fundado para ello, nuestros colegas en la localidad La Brújula y El Norte acudieron al terreno con La Crónica y se pusieron enseguida al lado de esa opinión justamente alarmada, para su natural defensa haciendo que con los ecos de sus voces llegara a todos los ámbitos de Aragón la triste nueva de la decepción que en sus aspiraciones sufría». Esta información se publicaba el día 13.
Semanas después, el 3 de octubre, se afirmaba en El Diario de Huesca que «la empresa constructora del ferrocarril de Huesca a Francia por Canfranc, ha incoado, como dijimos, expediente de expropiación forzosa para ocupar y adquirir los terrenos sobre los que ha de emplazar la vía y las estaciones en los términos jurisdiccionales de Huesca, Banariés y Alerre».
Los primeros kilómetros de la línea, entre Huesca y Alerre, son ahora una vía verde
Concluía que «es, pues, seguro que los trabajos del Canfranc, al momento de terminarse la vendimia y de recolectado el fruto de muchos viñedos que han de ocuparse, se emprenderán con actividad, y también que quedarán terminados, no solo los de la sección de Huesca a Turuñana, sino todos los de la concesión hasta la boca del túnel de la divisoria».
Lo de la lentitud en los trabajos seguía siendo materia de denuncia en la prensa conservadora oscense cuando las obras llevaban algunos meses en marcha, Así, La Crónica, el 30 de marzo de 18890 informaba de que «después de todo, nuestro pesimismo es el de la mayoría de los oscenses, que juzgan por lo que ven, y creen, como creemos con ellos, que una concesión como la de Canfranc, que subvenciona con 100 000 pesetas el kilómetro por parte del Estado, impone a la Empresa constructora obligaciones que a nuestro modo de ver no cumple, puesto que, desde que tomó aquel famoso certificado de haber dado principio a las obras de construcción hasta hoy, que van transcurridos siete meses, podría estar corriendo la locomotora hasta a Ayerbe perfectamente, por lo menos».
El Diario de Huesca recogía esta información del zaragozano Diario de Avisos el 28 de octubre de 1890: «Las obras del ferrocarril de Canfranc continúan con actividad. El séptimo de los ocho túneles que habrá entre Huesca y Jaca, el de Santa Quiteria, está ya abierto a dos bocas. Los puentes de la Peña y Garoneta se hallan fuera de agua y la estación de Ayerbe está casi terminada. Esta mañana ha pasado el ingeniero inspector de los trabajos, nuestro distinguido amigo D. Miguel Sala».
En este repaso a los primeros pasos de las obras en la línea Huesca-Jaca añadimos este resumen del estado de los trabajos publicado en El Diario de Huesca el 15 de noviembre de 1890: «Las obras del ferrocarril de Huesca a Francia por Canfranc, prosiguen con actividad, sin que hasta la fecha haya tenido, que aminorarse el número de braceros ocupados en ella, por los temporales o los rigores de la estación. Pasan de cinco mil los que trabajan en las secciones en construcción hasta Jaca.
Los cuatro grandes puentes sobre el Gállego tienen ya hechas sus fundaciones sobre aguas, y todos los túneles están perforados excepto el emplazado en las inmediaciones de Anzánigo, para cuya apertura falta solo el trabajo de unos noventa metros. Todos se consolidan con revestimientos de piedra para evitar los derrumbamientos y deterioros producidos por las filtraciones y las humedades.
El Sr. D. Primitivo Sagasta, ingeniero de la comisión facultativa del gobierno, ha inspeccionado las obras en construcción y ha admirada el adelanto y perfección con que se ejecutan. Ha visto terminadas las estaciones de Alerre y Esquedas; en construcción, para terminarse dentro de ocho días, la de Ayerbe, y empezada, la de Anzánigo.
Las gestiones del Consejo y compañía del Norte van encaminadas en la actualidad a que la Junta de defensa de los pirineos indique el punto de apertura del túnel internacional para poder proyectar y construir la sección sétima hasta la frontera.
La supra estructura del camino y el asiento de vía entre esta capital y Ayerbe, comenzarán en los primeros días de Enero próximo. El material de acero que se emplee será español. Las traviesas de roble tendrán que ser importadas de Italia probablemente.
El ingeniero jefe de las obras por la compañía del Norte, D. Miguel Sala, está haciendo en la actualidad el proyecto de la estación de Sabiñánigo que será de mucha importancia, pues además de la concurrencia de los valles de Tena, Broto y Basa y comarca alta de la ribera del Gállego, será la de comunicación con el afamado balneario de Panticosa.
Personas entendidas, aseguran que las obras del Canfranc serán unas de las más notables que en su género habrá en España».
Este año, en junio, cumplió 125 años de servicio.

Comentarios