El castillo de Artasona y la huella que se borra

Castillo de Artasona
De Ortilla sale un camino hacia la finca de La Mezquita, que también nos dirige hacia un curioso castillo, el de Artasona. Sobrevive arruinado y, como la Puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo. El trayecto está señalizado. Hasta Ortilla hemos llegado desde la A-125 de Huesca a Ayerbe, tomando un desvío en Esquedas.
El castillo de Artasona es actualmente una ruina que sobresale, muy horizontal, sobre la cima de una loma en medio de llanuras dedicadas la cereal. De un tiempo a esta parte se han añadido en el entorno nuevos cultivos a los tradicionales, pero el proceso de deterioro de la vieja construcción ha continuado como siempre.

Castillo de Artasona (1987)
De lo indicado por autores que vieron el castillo en un estado diferente al actual, podemos anotar que se trataba  de un edificio de planta triangular. Tenía una torre circular en cada uno de los ángulos. Había un patio en el centro, con columnas y un pozo. Tenía oratorio. Su puerta de acceso estaba enmarcada por un arco apuntado.


Puerta del castillo de Artasona (1987)
El castillo no se levantó en un sitio alejado del mundo. Aparte del interés agrícola que pudieran tener estas tierras -algo que se mantiene-, por aquí dicurría el camino que subía desde Zaragoza al Pirineo. Este terreno ya fue conocido por los romanos y los posteriores pueblos que colonizaron estas tierras. Por aquí circularía, también, el tren que hacía más corto el viaje de Zaragoza a Pau en el siglo XX.


Interior del castillo. Restos del patio y el aljibe, mirando el camino al Pirineo (1987)
La construcción de este castilló partió de una iniciativa del rey Sancho Ramírez de Aragón quien, en 1087, encargó su construcción a Sancho Aznárez y Pepino Aznárez. El escrito se firmó en Montearagón el 30 de septiembre de 1087 y fue testigo el hijo del rey, Pedro. Sancho Ramírez figuraba como reinante en Pamplona y Aragón y Pedro, en Sobrarbe y Ribagorza.
Hay documentos medievales que mencionan tenentes del castillo en los siglos XII y XIII. Y el término, castillo incuido, se vio inmerso en las batallas entre Gurreas y Urriés , curiosamente, motivadas por cuestiones de riego. Lo del agua aquí no es un asunto nuevo. En la puerta hay una inscripción en la que se lee «Juan de Luna mancebo, año 1629».
Inscripción junto a la puerta del castillo (1987)
Estos datos se han extraído del artículo sobre el castillo de Artasona publicado en el extra laurentino de Heraldo de Aragón el 10 de agosto de 1987. Lo firmé con mi hermano Fernando. Curiosamente lo escribimos 900 años depués de que fuera decidida su construcción.

Castillo de ASrtasona (2018)




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