De enterramientos y cementerios


Monolito en el cementerio de las Mártires en homenaje a Manuel Abad y sus compañeros
El enterramiento más antiguo de Huesca se encuentra en la avenida de Martínez de Velasco. Es una necrópolis que comenzó a utilizarse en la Edad de Hierro, en torno al siglo V antes de Cristo, y estuvo en uso hasta época romana, ya en el siglo I después de Cristo.
En el Medievo, cada cultura tenía su cementerio y los había para judíos, musulmanes y cristianos. Nombres como Fosalé o Fosal de Moros hablan de estas instalaciones. Tanto en ese momento, como en épocas posteriores de mayoría católica en la población, se enterraba en conventos y junto a las iglesias parroquiales o dentro de ellas. 
El claustro de San Pedro el Viejo de Huesca fue lugar de enterramiento (La Ilustración Española y Americana 1874)
Una Real Cédula de 1787 ordenaba construir los cementerios fuera de las poblaciones. En 1804, se prohibió enterrar en el interior de las iglesias. Luego, llegaron más normas de la Administración que buscaban el enterramiento de los ciudadanos lejos de los núcleos poblados. 
El actual cementerio municipal de Huesca entró en servicio el 31 de diciembre de 1846. A lo largo delos años ha sido ampliado en varias ocasiones, hasta llegar a la extensión actual. Previamente, existió en Huesca el cementerio de las Mártires, inaugurado unos años antes que el actual. En su interior se conserva un monolito levantado por los oscenses en memoria de Manuel Abad y sus compañeros, quienes se sublevaron en el Alto Aragón con motivo de la Revolución de 1848, y fueron fusilados en la capital.

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