Una noticia sobre almadías en el Ésera


El río Ésera y uno de sus puentes, aguas arriba de Navarri

A veces, un suceso da cuenta de una actividad determinada en un paraje concreto. Llama más la atención si esta actividad ha desaparecido. Este es un ejemplo. El diario oscense La Crónica incluía en su edición del 24 de mayo de 1890 que «una pareja de la guardia civil extrajo el miércoles, del río Ésera, en las inmediaciones del pueblo de Navarri, el cadáver de un hombre que, conduciendo una almadía, fue arrastrado por la corriente yéndose al fondo del río». En aquel momento existía el transporte de madera por el río Ésera mediante almadías o navatas. 
Aunque eran famosos los navateros chesos o se ha recuperado el descenso de navatas por el Cinca y Gállego como actividad lúdica, el Ésera pasa más desapercibido en la memoria de este tipo de transporte . Pero, como en otros, también existió en este río ribagorzano. Carlos Laliena escribió que «los maderos del Pirineo Central eran enviados a través del Ésera y el Cinca al Ebro, por donde afluían a Tortosa y de allí a las atarazanas de Barcelona» en el libro «Un año en la historia de Aragón. 1492». 
Ignacio de Asso, en su Historia de la economía política de Aragón», escribió en 1792 que «Don Juan de Goyeneche puso corriente el corte de madera para mástiles, tablazón, y demás obras de Navíos en los montes de España, que tocan con el valle de Bardaxi, de donde los acarrean en distancia de 3 leguas hasta el río Cinca». 
Antonio Gil Olcina, en un artículo sobre el transporte fluvial de madera, escribió que «en el Pirineo Central las actuaciones hidráulicas se iniciaron tempranamente con la presencia de la “Sociedad Anónima de Fuerzas Hidroeléctricas de Cataluña” (“Sociedad Catalana de Gas y Electricidad”), que instaló centrales en el río Ésera, originando dificultades adicionales a los “navateros” que conducían por este curso y hacia el Cinca sus armadías». Se incluye en el número 69 de la revista Ería (2006).

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