1917: 15 horas de tren entre Huesca y Jaca



La linea Huesca-Jaca a la altura de la estación de Riglos

La línea de ferrocarril Huesca Jaca Canfranc no ha dispuesto habitualmente, del mejor material que disponía la compañía ferroviaria que operaba en esta línea. Alfonso Marco, en el libro «Ni contigo ni sin ti. Siglo y medio del ferrocarril en Huesca» explica con detalle lo que circuló en cada época y las escasas ocasiones en que fue material nuevo. Lo hubo, aunque poco.
Pero lo habitual eran los problemas. Y si no por el material, por el combustible. El Diario de Huesca informó en su edición del 17 de noviembre de 1917 sobre un viaje en tren de Huesca a Jaca, que había durado 15 horas. Un récord, según la crónica. Al parecer, la mala calidad del carbón que se utilizaba en la locomotora estaba en el origen de que el convoy no pudiera alcanzar una velocidad mínimamente digna.
Este es el artículo entero con la crónica del viaje: 

VIAJES DE DURACIÓN
De Huesca a Jaca en quince horas
No fue a pie, sino en el tren correo y el lunes último, por más señas, cuando quedó batido e! «récord» de duración en el viaje de Huesca á Jaca. Salió el correo del día 12 de esta estación —primera del calvario a que fueron sometidos los pobres viajeros—  a las once próximamente de la mañana. Todo fue bien hasta el kilómetro 13, donde el convoy paró por primera vez. Unos cuarenta minutos duró la parada, que según manifestaron el maquinista y el fogonero, obedecía a la mala calidad del carbón y a la mala imposibilidad de que la máquina alcanzara la presión necesaria. El tren consiguió llegar a la estación de Ayerbe y hasta continuar la marcha después de su hora larga de descanso. Ni más ni menos que un vejete por la carretera, china, chana, continuaba el tren su fatigoso camino, a paso de tortuga en los repechos. Las seis de la tarde. Ya está en Orna. Los viajeros, hechos ya al vértigo de aquella desenfrenada velocidad, se enteran de que si no era andando o esperando al correo del día siguiente, no llegaban a Jaca. Se inicia la indignación y toma cuerpo la protesta. El capitán de la Guardia civil señor Orts aconseja prudencia y calma. Conferencia con el jefe de la estación y éste pone a disposición de los viajeros el libro de reclamaciones. En nombre de todos la formulan cinco señores con quienes el jefa emplea unas formas lo más distantes de la corrección y de la cortesía. Nuevas recomendaciones de mesura y discreción, a las que el público accede prudentísimo. Y por fin el tren, haciendo el último esfuerzo de leña sus conductores, salió de Orna a las once y media, para llegar a Jaca a la una y pico de la madrugada. El capitán de la benemérita de Jaca, don Julio Orts, dirige un oficio al Gobierno civil relatando lo sucedido.

Andén principal de la estación de Ayerbe

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