El almuerzo de los corderos

Los pequeños están un poco despistados mientras las ovejas copan los comederos

El paseo por el valle del río Guarga me llevó a la pardina de Arruaba, antigua aldea que llegó a tener tres casas abiertas. En la actualidad es una explotación ganadera de ovino, con el lujo de tener a escasos metros una iglesia románca del siglo XII. El rebaño estaba más pendiente de la llegada del propietario que traía el pienso. En cuanto adivinaron que llegaba, formaron junto a la puerta del cercado y, abierto éste, se dirigieron raudas a los comederos donde se había colocado el pienso. Mientras las ovejas comían, los pequeños corderos parecían despistados, aunque en realidad simplemente esperaban su turno porque todavía dependen de la leche materna. Un pequeño grupo de corderos, los más pequeños, ni siquieran salieron del cercado. Hay pocas imágenes más tiernas que un rebaño de jóvenes corderos.


Los corderos del  «primer ciclo de Infantil» permanecieron dentro del cercado

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