San Juste, un sorprendente lugar en Sobrarbe

Torre y paso bajo arco

Cerca de Fiscal, pasado Borrastre, encontramos la población de San Juste. Es un lugar muy curioso de Sobrarbe que atesora entre sus breves calles elementos de interés suficientes para justificar una visita… o más de una. Para llegar aquí deberemos situarnos en la citada Fiscal –Nacional 260-, tomando un desvío señalizado en la parte alta que nos dejará en nuestro destino de hoy por un camino asfaltado, o por pista de tierra en un principio si tomamos el desvío en la parte baja. También podemos llegar desde Ligüerre de Ara, en el mismo municipio de Fiscal.

Edificio auxiliar de envergadura

Recibe al visitante el edificio de la antigua escuela. Ahora es el local social, aunque conserva la pizarra de su anterior vida escolar. Su imagen es diferente a la que tenía en tiempos anteriores. Desde aquí se ve el conjunto de San Juste, con un macizo grupo de tejados enfrente y a la derecha. Al fondo, a la izquierda, está la parroquial.

En un panel informativo se indica que esta iglesia es un templo románico en principio, con reformas posteriores que ocultan esta primera fábrica. De hecho, la torre sobre el ábside lo oculta al exterior. Sería el elemento más antiguo del templo.

Se indica en este texto que hubo reformas en los siglos XVI y XVIII, correspondiendo a la primera de ellas las pinturas localizadas en sus muros, con decoraciones geométricas y figuras humanas. Manuel Iglesias Costa, en su libro “Arquitectura románica (1988), escribió sobre estas pinturas que “por mi parte descubrí la cabeza y fragmentos de la figura de san Pablo que aparece en el testero de la izquierda mirando al altar y es muy probable que haya una similar ¿de san Pedro? en el lado opuesto”. Este historiador apunta la posibilidad de que el templo, dedicado a los santos Justo y Pastor, tenga relación con la memoria de San Urbez, “de fuerte tradición en la comarca”.

En el panel informativo se explica, también, que en su interior hay un sarcófago de piedra donde fue enterrado Miguel Maza. La reciente restauración  del templo concluyó con una cubierta de teja.

Vivienda y, al fondo, la iglesia
Las viviendas de San Juste forman un compacto bloque, atravesado por dos calles que llegan hasta el barranco y la que dirige a las últimas viviendas y la parroquial. Del interés de esta localidad puede dar fe esta afirmación de Adolfo Castán: “la calle situada a levante, de firme empedrado y con pasadizo de bóveda, es quizá la más hermosa de los núcleos ribereños”. Lo dice en su libro “Lugares del Alto Aragón”, publicado en Diario del Altoaragón en 2008.

En el dintel de una ventana se lee “Gerónimo Villacampa, hijo de Urbez e Isabel Maza de Lizana, señor de San Juste, Borrastre, Ligüerre de Ara. Rehízose año 1694”, aunque la fecha está en un sillar superior.

Estamos entre la “Torreta de Maza” –según indica una placa allí colocada- y el paso abovedado. En este tramo encontramos un buen catálogo de elementos para observar. La página web del patrimonio, www.sipca.es,  destaca del conjunto de viviendas las más espectaculares: Casa Maza y Casa Santafé.

Paso bajo arco
Un vecino se acerca al pueblo por el camino y le pregunto por la casa de grandes dimensiones que hay enfrente. Me comenta algo de su historia. Cuando le digo que el tejado de la parroquial es poco pinturero me dice que los tejados de piedra también tienen goteras y valora más el buen estado del edificio que el material empleado para restaurarlo. Es cierto. Casi mejor, me voy a comer el bocadillo. El vecino sonríe y sigue con su tarea.
Al acabar la visita San Juste vemos un torrente que pasa enfrente de las últimas casas. Junto al puente que lo salva, se ven unos peldaños de piedra. Su razón de ser era facilitar el acceso a los cercanos lavadero, abrevadero y fuente, un conjunto hidráulico básico antes de tener agua corriente en las casas. Las hojas de otoño tapan su estructura, como queriendo eliminar de la vista algo que ya no tiene uso. Pero forma parte de la historia de esta localidad. El agua ha sido la vida de una comunidad o su muerte si ha faltado. El sonido del agua acompaña en los últimos momentos de la visita a San Juste.

Viviendas junto al arroyo

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