Escuaín, de 1986 a 2014


Viviendas de Escuaín en 1986 y 2014
La primera vez que estuve en Escuaín fue en septiembre de 1986. La pista de acceso era de tierra y a mitad camino dejé el coche en la cuneta porque apreciaba mucho a mi 205 y seguí andando. El pueblo no apareció hasta poco antes de llegar. Estaba casi deshabitado y la actividad se centraba en el deporte de aventura por las garganta que llevan el nombre de esta población, tajada por el río Yaga.
La iglesia, casi sin cubierta pero todavía visitable, era el primer edificio que recibía al visitante. Enfrente, el obligado conjunto de fuente, abrevadero y lavadero. Desde aquí partían dos calles en torno a las que se alineaban las viviendas. La huella de la despoblación hacía mella en sus estructuras. Era difícil entender para qué se había establecido aquí una comunidad humana. Está en un lugar escondido, con la mole del Castillo Mayor haciendo sombra casi todo el día, junto a unos pronunciados barrancos que, curiosamente, eran el elemento que le podía dar una segunda existencia.

Bueno, con consultar el Diccionario Geográfico que Pascual Madoz publicó a mediados del siglo XIX saldremos de dudas. Explicaba que una de las tareas de sus habitantes era extraer madera de los bosques cercanos para arrastrarla hasta el Cinca con caballerías y “conducirla en almadías a toda la ribera de este río, Tortosa y Barcelona”. Su destino era la construcción. Además, se dedicaban a la ganadería, especialmente de ovino, añadiendo de sus habitantes que “baste decir que las tres cuartas partes son pastores y ganaderos”. Como Escuaín estaba buena parte del año cubierto por la nieve, sus rebaños pastaban en tierras de Sariñena seis meses.



Hasta aquí podemos llegar por la A-138 de Barbastro a Francia por Aínsa y Bielsa. A la altura de Escalona, en la rotonda, giramos en dirección a Fanlo y, poco después, un desvío que indica el camino a Puértolas y Bestué. Pasada la primera de estas localidades, tomamos el camino a la derecha que dirige directamente a Escuaín.

En diciembre de 2014 la imagen es diferente. La ruina se ha apoderado de edificios auxiliares y hay viviendas que presentan un mayor deterioro que en el 86. Pero se llega sobre asfalto, hay alternativas senderistas y naturalistas para los visitantes y la garganta ha aumentado su nómina de seguidores. Hay andamios en algún edificio y otros están rehabilitados.

En otoño, al final al menos, solamente unos gatos pasean por Escuaín. Ignoran al visitante hasta que saca el bocadillo de la mochila. Entonces se hacen amigos, esperando alguna recompensa. La ración está ajustada y no se reparte nada. Pese a ello, al levantarse, uno de los mininos se acerca al lugar del almuerzo buscando alguna miga. Ni eso. Vuelven a lo suyo, cuando el coche se pone en marcha.

En la página web del patrimonio aragonés, www.sipca.es, hay información sobre edificios de esta población. Aparte de la parroquial, se detallan elementos existentes en las casas Cazcarra, Antón, Riqué, Chaime y una última, que se nombra como 1615 por ser la posible fecha que se sitúa en una ventana de la fachada principal. En esta página se indica que, tal vez, la fecha sea 1655. Eso parece. Chimeneas típicas del Pirineo, hornos, una capilla, ventanas con fecha, forma curiosa o decoración… son elementos que destaca el citado inventario en las viviendas más destacadas de esta localidad sobrarbense.

La iglesia parroquial está ahora cerrada a cal y canto porque su deterioro es muy avanzado. A mediados del siglo XVI, perteneciendo a la diócesis de Huesca en ese momento, recibió la visita de un alto cargo del obispado que encargó a sus feligreses que pusieran piedra o madera en el suelo del templo y construyeran una torre para las campanas, que no había en ese momento. Tal vez el edificio estaba recién construido y faltaban elementos como los citados por instalar o construir. Tal vez.

El paisaje sobrecoge en Escuaín. La altura del pueblo respecto a las gargantas, las moles de las montañas que rodean esta población… todo contribuye a dejar una impresión difícil de olvidar tras la visita. Me parece.






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