La memoria de San Quílez de Zuferri

A la izquierda, restos de un edificio en San Quílez de Zuferri


Cuando me iba de la Tosquilla, una aldea próxima a Torres del Obispo, el vecino con el que hablaba me comentó la existencia de una ermita junto al camino a Juseu, que se veía desde esta aldea. Me dirigió la mirada hacia unos campos que hay enfrente, a lo lejos, entre los que se veía el pequeño edificio. Allí, me explicaba, junto a unas carrascas y unos almendros. Tiene que tomar la carretera a Juseu, hasta el cambio de rasante, dejar el coche a la derecha y tomar el camino que sale enfrente. No tiene pérdida. Era cierto. Un paseo entre almendros era la antesala de nuestro destino en una agradable mañana del 28 de abril.

El lugar desprende tranquilidad entre campos de cereal, arbolado, flores de distintos colores, suaves lomas y un cielo azul que ilumina todo el campo dando un brillo especial al verde de los sembrados, entre aromas de lavandas, romeros y tomillos.

En este marco se mantiene en pie a duras penas una ermita que está dedicada a San Quirico, el niño martirizado por afirmar que era cristiano en tiempos de las persecuciones romanas. Quirico es nombre castellano, en catalán se dice Quirce y aquí Quílez o Quili. Siendo esta tierra de transiciones en muchos sentidos, he leído mencionado este pequeño templo como Ermita de San Quirce, San Quirico, San Quílez o San Quili de Zuferri. Si buscas en Internet la palabra Zuferri aparece a menudo como un apellido, pero hubo un tiempo en que fue una pequeña aldea en la Ribagorza, entre Torres del Obispo y Juseu. El lugar, aunque despoblado y arruinado excepto la ermita, desprende una curiosa atracción. Esta imagen puede dar una pista.

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