Alavés, el deterioro que no cesa

Alavés es una localidad del valle del Guarga, despoblada en la segunda mitad del siglo XX, como otras poblaciones de su entorno. Muchos supimos de su existencia cuando, en la década de los 80 de la pasada centuria, se puso en marcha la variante de Monrepós en la N-330, la carretera que sube desde Zaragoza a Huesca, Jaca y Francia. En ese tiempo fotografié lo que quedaba de Alavés. Casas espaldadas, la parroquial sin tejado y con su solitaria espadaña sin campana, una borda muy interesante, un cobertizo enfrente definiendo el espacio de la era, un horno en una vivienda, alguna ventana decorada o alguna inscripción marcando una fecha, un almacén todavía con su tejado de lajas de piedra... Han pasado 28 años de esas fotos y esta semana hice lo propio y el deterioro era, lógicamente, mucho mayor. La única novedad era la torre de telecomunicación, a modo de totem de la sociedad del siglo XXI. La luz llegó a Alavés un poco tarde.
Aquí hay unas fotos, del momento actual y de 1986, para comparar.
Entrada a Alavés en 2104

Entrada a Alavés en 1986
La repoblación de pinos se ha hecho con el terreno, ocultando espacios y limitando el paisaje. La vegetación reina por todas partes ocupando el sitio que antes tuvieron los pocos habitantes de Alavés. Así sucede en la parroquial.

Interior de la parroquial en 2014

Interior de la paroquial en 1986
Antes de llegar al pueblo, a la izquierda, según llegamos de la carretera nacional, está el espacio que ocuparon la borda, la era y el cobertizo. Esto queda de este último.

Cobertizo de la era en 2014
Cobetizo de la era en 1986
Hay localidades que se despoblaron por las dificultades que se daban para sobrevivir a sus habitantes, la realización de obras públicas que siempre benefician a los de lejos o, antiguamente, por enfermedades que diezmaban la población. En cualquier caso, una ermita en mitad del campo como único restos de una localidad o un pueblo como Alavés invitan a soñar e imaginar cómo se vivía por esas latitudes. Lo malo es que el deterioro constante, a veces, elimina hasta la poesía. Pero para compensar, siempre está el paisaje, como esta vista de la Peña Oroel desde Alavés:

Desde Alavés hacia la Peña Oroel

1 comentario :

  1. Magníficas las viejas fotografías, nunca había visto antiguas imágenes de ese despoblado.
    Un saludo.

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