La magia del roble

Bosque de Bergua, camino del barranco de Forcos
Un robledo, una roureda que dirían en la zona oriental, es un espacio con un encanto que otros bosques no tienen. O, al menos, eso me parece. El espacio cubierto por el roble, solo o en compañía, presenta una atmósfera que lleva a pensar en seres fantásticos, historias soñadas o imágenes oníricas. Insisto. Eso me parece. Y así sucedió recientemente en Bergua, mientras bajaba desde el pueblo al barranco de Forcos. El musgo cubriendo ramas y piedras ayuda lo suyo. Aquí queda este recuerdo.

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