El canal de la Hoya y el Guadiana



La plana oscense desde el Pico del Águila

El agua es la principal asignatura pendiente que tienen Huesca y su comarca. Su solución está condicionada por la propia orografía de la zona. Las sierras exteriores del Pirineo se convierten en barrera que obliga al río Gállego a girar al oeste en lugar de seguir descendiendo hacia al sur. Los oscenses, no obstante, siempre han visto en este río la solución a sus necesidades de agua para fijar el desarrollo del territorio. Desde el siglo XVII, la demanda ha sido constante. En los últimos años, que parecen ser el epílogo de las grandes obras hidráulicas, el proyecto se encuentra ante el dilema de ser algo unitario en lista de espera, o se incorpora a lo realizable, apostando por el pragmatismo. Aquí van unos datos sobr el asunto fechados entre 1913 y 1997, para observar que era como un guadiana propio que aparaceía y desaparecía según los tiempos


Entorno de Igriés
Con motivo de la construcción del embalse de La Peña, la Diputación Provincial reclamó en 1913 agua del Gállego para la Hoya. El primitivo Plan de Riegos del Alto Aragón, de 1915, contemplaba la llegada del Canal del Cinca al pantano de la Sotonera, por lo que discurriría al sur del casco urbano de Huesca, dominando varios miles de hectáreas que, con la posterior reducción de cota, quedaron fuera de este sistema.
El Ayuntamiento oscense, en 1954, solicitaba el Canal a la hora de plantearse el recrecimiento de La Peña. Años más tarde, en enero de 1957, el concejo aprobada una moción que, entre otras cuestiones destacables para el desarrollo de la provincia, se planteaba “aunar criterios en la construcción del canal de la Sotonera, para lograr… …el impulso anhelado, a fin de que esta necesidad vital de la comarca oscense llegue a verse cubierta”. El Instituto Nacional de Colonización ya incluyó este canal en el Avance del Plan Integral de Riegos de la Cuenca del Ebro en 1956. Se hablaba de 43.000 hectáreas.
En el 62, con motivo de la información pública sobre el proyecto de regulación del Gállego, la Hermandad de Labradores y ganaderos de Huesca reclamaba esta obra para 43.000 hectáreas.  El documento contó, entre otros, con el apoyo del concejo oscense. Los planteamientos de Fernando Susín (fechados en el 58 y el 62) sobre el riego de la plana oscense figuraron en el Consejo Económico Sindical de 1966 y, desde 1971, en el Consejo Económico Sindical Interprovincial del Ebro. El ingeniero oscense habló del canal en su propuesta de ampliación de Riegos del Alto Aragón (1967), con alternativas entre las 30.000 y 45.000 hectáreas regables.
En  febrero de 1967, el concejo oscense en pleno trató sobre la ampliación del riego en la comarca, acordándose solicitar al Ministerio de Obras Públicas la aprobación del anteproyecto redactado por Fernando Susín sobre la Hoya y la Sotonera. La intención de la corporación era que fuera incluido en el segundo Plan Nacional de Desarrollo. Aquí se hablaba de unas 45.000 hectáreas. La cantidad se reduce a 36.000 en estudios posteriores, como el Informe sobre el aprovechamiento Integral del Ebro, redactado en 1974 con motivo del proyectado trasvase Ebro-Pirineo Oriental.
A finales del año 1975, Montserrat Costa reclamaba en el Ayuntamiento oscense la realización del Canal de la Hoya, pidiendo una comisión de seguimiento que debía solicitarse al Gobierno Civil. La Diputación de Huesca tomó un acuerdo semejante, según indicaba un folleto publicado por la Asociación pro Canal de la Hoya de Huesca. Creada ésta en 1980, teniendo a las gentes de Almudévar como germen, ha sido desde entonces el motor de la reivindicación. Entre sus logros figura la realización del anteproyecto y el logro de la unanimidad política en torno a esta cuestión. 
Sus presidentes han superado situaciones tensas, han subido al cielo y han vivido la zozobra de la incomprensión, pero su labor ha sido siempre destacada. Jaime Dena, Jesús Pérez Loriente, José María Serrate, Ángel Barlés, Montserrat Costa, Joaquín Til y Juan Lino Lasierra merecen el reconocimiento de los habitantes de la comarca de Huesca. Han vivido, junto a un pequeño pero compacto bloque de seguidores el ascenso, esplendor, desasosiego y posible solución para un programa de desarrollo integral de la plana oscense sin el suficiente apoyo en muchas ocasiones de los propios beneficiados. La sociedad de Huesca, en buena parte, nunca ha sido consciente de lo que iba en este proyecto y lo que supone para el territorio, huérfano sin el canal de programas de desarrollo integral.
Al tiempo que se creaba esta asociación, se entregaba en 1980 un Avance del Plan Hidrológico del Ebro, en el que se incluía el Canal de Huesca con 21.000 hectáreas. Con fecha 20 de enero de 1.984, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo y la Diputación General de Aragón firmaron un convenio para el estudio y redacción del anteproyecto del Canal de la Hoya de Huesca y su viabilidad técnico económica. Se adjudicó a la empresa Incisa. El estudio se presentó en Huesca el 17 de julio de 1.986. Contemplaba unas 27.000 hectáreas de regadío. 
En mayo de 1.990, el Consejo de Gobierno de la DGA aprobó la firma de un convenio con la Fundación Agustín de Bethencourt para realizar un estudio geológico del túnel de la Sierra Caballera. Esta obra, según el anteproyecto, llevaba el agua desde el azud de Anzánigo hasta la plana oscense. El informe concluyó que el túnel era inviable técnica y económicamente. Pese a todos los contratiempos, el proyecto contaba con el apoyo de todas las instituciones aragonesas, con  acuerdos unánimes en los plenos de las Cortes, Diputación Provincial y ayuntamientos de la comarca, Huesca incluido. Con fecha 10 de noviembre del 93, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro propuso que el Informe sobre las observaciones y sugerencias presentadas a la propuesta del proyecto de Directrices para el Plan Hidrológico del Ebro contemplara esta obra hidráulica en los primeros diez años de su desarrollo. Hasta ese momento aparecía con serias dudas en el segundo decenio. Igualmente se presentaron diversas alegaciones en este sentido. El 30 de noviembre del 93, la comisión que debía informar esta cuestión asumió el incluir el Canal en el primer horizonte del Plan. Su ejecución estaría en función de las decisiones que se tomaran en torno a los ríos Aragón, Gállego y Cinca.
Entorno de Quinzano
En el mes de enero del 94, responsables de la Asociación pro Canal de la Hoya, alcaldes de la comarca y representantes de las dos mancomunidades existentes en la misma entregaron en la sede de la CHE un escrito solicitando la redacción de un nuevo proyecto del Canal de la Hoya. El planteamiento de la Asociación era que, dado que Biscarrués inundaría tierras a beneficiar por el Canal, se consideraba necesario desarrollar al mismo tiempo el proyecto oscense como medida compensatoria.
En junio del 94, la DGA tenía ultimado un estudio técnico que podría ser la referencia para conocer la superficie regable por el Canal de la Hoya. Este nuevo canal saldría de la central de Carcavilla y, tras horadar la sierra con un túnel mucho más corto que el del anteproyecto del 86, llegaría a la plana oscense, regando de oeste a este, hasta alcanzar el norte del municipio de Huesca. No estaba previsto que llegara al pantano de Montearagón porque saldría a una cota más baja que el citado anteproyecto.
El planteamiento de este nuevo estudio situaba al Canal de la Hoya relacionado con el aprovechamiento del Gállego que surgiera del embalse de Biscarrués, dentro de un programa de restitución territorial. Igualmente se planteaba la necesidad de apostar por nuevos cultivos que fueran alternativa válida para la Europa comunitaria. La zona afectada por el embalse de Biscarrués siempre ha rechazado esta regulación, así como su relación con el riego de la plana oscense.
El 15 de febrero de 1995, el Consejo del Agua aprobó la inclusión de la plana oscense en el territorio dominado por el sistema de Riegos del Alto Aragón, obteniendo 50 y 40 hectómetros cúbicos de agua, según las regulaciones efectuadas. A esta cantidad habría que unir los que se obtuvieran con la regulación del Flumen en Montearagón.Responsables de la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón y la Asociación Hoya de Huesca se reunieron el 10 de marzo de 1998 para trazar líneas conjuntas de trabajo. En concreto, se decidió que la Asociación convocara a los alcaldes de la comarca, para explicarles el contenido de los acuerdos alcanzados en la propuesta del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro, emitiendo un manifiesto reivindicativo en defensa del embalse de Biscarrués. La Junta de Gobierno de la Comunidad General trataría el asunto en su próxima sesión, a fin de elaborar una estrategia conjunta con la Asociación. 


Una vez realizadas estas dos primeras acciones, los máximos responsables de la Comunidad y la Asociación firmarían un escrito conjunto, dando cuenta de sus decisiones, remitiéndolo al Gobierno de Aragón y la Confederación Hidrográfica del Ebro, para que inicien los estudios de posibles zonas regables en la Hoya. Otra línea de trabajo buscará acelerar la declaración de impacto ambiental del embalse del Gállego. Finalmente, la Junta de Gobierno de la Comunidad General, a la vista de lo realizado, incluiría en el orden del día de una de sus reuniones la entrada de un vocal en representación de las zonas expectantes de la Hoya, tal como sucediera hace años con Monegros II.  
En cualquier caso, la inclusión de la Hoya de forma práctica en el sistema de Riegos del Alto Aragón, una vez construido el embalse de Biscarrués, se realizaría mediante elevaciones de los canales y pantanos de este sistema, utilizando balsas internas de regulación, bombeos en horas nocturnas y modernos sistemas de riego, aparecía asumible económicamente. Así comenzaba el año 1998 y desde entonces, las variaciones han sido pocas.
La Hoya de Huesca desde Marcuello

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