José Fernando González, jaqués de nacimiento y político de vocación

José Fernando González Sánchez (La Institución Libre de Enseñanza, página 820)



José Fernando González Sánchez es un altoaragonés que participó activamente en la vida polìtica española desde la Revolución de 1868 hasta su muerte en 1915. Había nacido en Jaca el 28 de mayo de 1836. Casó con Aquilina Pérez Mainel y tuvo cuatro hijos: Carlota, Gabriela, José María y María Josefa. Fue periodista, político, parlamentario y ministro. Murió en Madrid, en 1915, poco después de colaborar en la fundación del Partido Reformista de Melquíades Álvarez y Gumersindo de Azcárate. Estos son algunos datos de su biografía y de sus intervenciones más destacadas:

Estudió Derecho en Zaragoza y se doctoró en Salamanca. Trabajó para costear sus estudios y colaborar en la economía doméstica. El periódico barbastrense La Esposición de Sobrarbe informó del paso de González por El Alto Aragón, al indicar que “parece ser que el apreciable joven, nuestro amigo, D. José Fernando González, se ha separado de la redacción de nuestro colega de la capital, cuando apenas acababa de tirarse el prospecto”. Se añadía que “sentimos esta determinación, porque sus producciones creemos hubieran podido dar alguna importancia a aquellas columnas”. 
En La Esposición se entiende que “acaso el deseo, por parte del Sr. González, de que nadie pudiera hacer apreciaciones sensibles para él, y que nosotros nos abstenemos de consignar porque pudieran ser ajenas al carácter de nuestro periódico, le haya movido a dar este paso”. Tenía entonces 21 años.
Escribió en los diarios La Discusión, cuyos directores fueron Nicolás María Rivero y Francesc Pi i Margall, y La Democracia, dirigido por Emilio Castelar. El primero de ellos, fundado en 1856, se publicó hasta el final del sexenio revolucionario. El segundo, fundado el 1 enero 1864, se publicó hasta la sublevación de San Gil en el año 1866. Ambos eran demócratas y republicanos, aunque, con el tiempo, el primero se definía como socialista y el segundo rechazaba la posibilidad de ser a un tiempo demócrata y socialista.
Alberto Gil Novales  menciona a González como corresponsal en Madrid de El Alto Aragón en su libro sobre la revolución de 1868 en la provincia de Huesca, en el que indica que trabajaba en la agencia de información “Correspondencia peninsular”. En 1866 publicó en Madrid el libro “La Crónica de la Provincia de Huesca” y, un año más tarde, la de Zaragoza.
Fue socio y protector de la Institución Libre de Enseñanza, a la que apoyó siempre en sus proyectos reformistas y educativos. Obtuvo acta de Diputado elegido por el Distrito de Huesca en agosto de 1872 y también en 1873, en la candidatura republicano federal. Ese mismo año fue ministro de Gracia y Justicia con el gobierno de Francesc Pi y Margall, y, posteriormente, de Fomento en el de Nicolás Salmerón, dimitiendo de ambos cargos. Palacio Attard lo sitúa, al hablar del último de estos gobiernos, en un ejecutivo en el que “sólo figuraban personajes de segunda fila o absolutamente desconocidos”.
Suyo fue un “Proyecto de ley creando jurados mixtos para que diriman las diferencias que puedan surgir entre propietarios y obreros”. Según escribe Gema Martínez de Espronceda, “hay que destacar su lucha por la abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico, además de sus actuaciones en pro de las reformas legislativas en las Colonias españolas”. Esta misma autora recoge su actividad parlamentaria en distintas legislaturas y momentos políticos.
Desde la Restauración y hasta el año 1881vivió exiliado en Portugal y después en París, “desde donde escribirá numerosos artículos para periódicos españoles y latinoamericanos”.
En junio de 1881 participaba, en Biarritz, en una reunión de destacados militantes del Partido democrático-progresista. Allí estuvieron, entre otros, Azcárate, Ruiz Zorrilla o Salmerón, con la intención de aunar posiciones de distintos grupos republicanos, la rupturista y la dialogante. No hubo acuerdo. En el Eco del Pirineo Central se informaba en 1882 de que González había abierto despacho de abogado en Madrid, en la calle de Alfonso XII, número 4, segundo piso.
En 1886, pese a que La Crónica informaba de que estaba enfermo “el conocido hombre público” José Fernando González, aspiraba a diputado en Cortes por Huesca en pugna con Emilio Castelar. Defendía su opción el diario La Crónica, y la del político andaluz El Diario de Huesca. Al final ganó Castelar.
El Diario consideraba la candidatura de González “obra de mestizos y conservadores”, algo que rebatía La Crónica, que se hacía eco de un suelto publicado en el Diario de Zaragoza afirmando que González es “uno de nuestros hombres públicos más respetables. No necesita nuestra defensa”. La pugna entre ambos periódicos fue grande y se plasmó en sus páginas a lo largo de todo el mes de marzo de 1886 hasta las elecciones de abril, en las que Castelar obtuvo 974 votos y González, 569.
Un año después, González obtuvo acta de senador por la provincia de Puerto Príncipe, en Cuba. Fue parlamentario por esta demarcación en la legislatura 1887-1888. Siguió en la Cámara Alta en las legislaturas 1893-94 y 1898-99 por la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana. En la primera de ellas fue elegido el 19 marzo 1893, renunciando al cargo con fecha 20 de abril “por entender que, tal como, según parece, ha sido hecha la designación de mi candidatura, no podría yo ejercerla con la autoridad que, de consuno exigen la función del legislador, el voto de los electores y la representación del elegido”. Logró, de nuevo, el acta de senador por esta demarcación con fecha 18 junio 1893. En las legislaturas 1899-1900 y 1901-02 volvió al Senado representando a la provincia de Guadalajara.
José Fernando González formó parte de una comisión delegada de la Cámara Agrícola del Alto Aragón que, en junio de 1893, negoció ante el Ministerio de Fomento el desbloqueo de las obras del Canal de Tamarite y su financiación con cargo a los Presupuestos del Estado, así como la tramitación de los embalses del Flumen. González, se explica en la Memoria de la Cámara, “conferenció largamente con el ministro de Fomento, dando por resultado la conferencia ofrecerse el Sr. Moret a presentar en la legislatura próxima, terminadas que sean por voluntario desistimiento o por fallo del Tribunal, las reclamaciones del concesionario, un proyecto de ley encomendando a la Administración del Estado la conclusión del canal como obra pública”. El senador, que en la Memoria es denominado como “ilustre hijo” de la provincia de Huesca y “socio benemérito de la Cámara”, formaba parte de esta comisión junto a Rafael Salillas y Carlos Castell.
En junio de 1895, “el ex ministro republicano Sr. Fernando González en el Senado, y los señores Sol y Ortega y Llorens en el Congreso, se ocuparán de las causa seguida al capitán Clavijo, y de la sentencia recaída y ejecutada con objeto principalmente de que para lo sucesivo queden bien precisados y aclarados los preceptos legales”.
La guerra con los Estados Unidos de América en 1898 le devolvió el protagonismo político. Así, afirmó que: “soy republicano y moriré siéndolo, pero tra­tándose de la honra y dignidad de la Patria no me acordaré de lo que soy y estaré al lado del gobierno, sin perjuicio de pedir­le en su día las responsabilidades que le alcancen”. Al acabar la contienda, habló de “hacer cuanto deba y pueda, a fin de consumar la ruina de este vuestro régimen, entendiendo que así procuro la dignidad y el honor de la Patria”.
González fue muy crítico con el hecho de que la derrota militar española fuera tratada en sesión secreta, por decisión gubernamental. Según ha escrito Juan Por Ruiz, “advertía contra los incipientes movimientos separatistas ‘de Cataluña, de las Provincias Vascongadas, de Galicia y de todos los puntos del horizonte’ y criticaba la reacción represiva del Gobierno, suprimiendo las libertades, amordazando a la prensa y anulando al Parlamento. Por último, acusaba directamente al Partido Liberal de sostener un régimen corrompido”.
En enero de 1913, pertenecía a la Junta Nacional del Partido Reformista. Falleció en Madrid el 7 de julio de 1915. La prensa de Huesca y Jaca recogió la noticia de forma escueta. El Diario de Huesca, en una columna con noticias de Madrid, indicaba: “Fallecimiento de don José Fernando González. Ha fallecido el ex ministro de la República don José Fernando González. Esta tarde se ha verificado el entierro, presidiendo el duelo un hijo del finado y el señor Azcárate”.
El Pirineo Aragonés, era un poco más explícito. Así, escribía en una columna titulada “Notas de la semana” sobre la muerte de “dos distinguidos paisanos nuestros”. Uno de ellos era “el anciano e ilustre ex-ministro D. José Fernando González, hijo de esta ciudad, que falleció el miércoles en Madrid, donde residía hace muchos años, y era considerado como prototipo de honradez y dignidad, y de abnegación en sus doctrinas sinceramente democráticas”. Breve recuerdo para una intensa biografía de 79 años.


Bibliografía:

Fuentes y prensa

Archivo Histórico del Senado. Signatura HIS-0197-04.
Diario de Sesiones de Cortes. Senado, 21 abril 1898.
El Eco del Pirineo Central (Jaca), 22 enero 1882.
El Diario de Huesca, 5 abril 1886, 12 julio 1886, 8 junio 1895, 9 julio 1915.
El Pirineo Aragonés (Jaca), 10 julio 1915.
La Crónica (Huesca),12 enero 1866, 22 febrero 1886.

Libros

COSTA MARTÍNEZ, Joaquín. Primera Campaña de la Cámara Agrícola del Alto-Aragón (1892-1893). Madrid, 1894.
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FRÍAS CORREDOR, Carmen. “Liberalismo y Republicanismo en el Alto Aragón. Procesos electorales y comportamientos políticos, 1875-1898”. Edita Ayuntamiento de Huesca, Huesca, 1992.
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MARTÍNEZ DE ESPRONCEDA, Gema. Los Diputados Aragonesas de la Gloriosa a la I República (1868-1874). Edita Cortes de Aragón, Zaragoza, 1997
PALACIO ATTARD, Vicente. Manual de Historia de España. Edad Contemporánea I (1808-1898). Edita Espasa Calpe, Madrid, 1988.
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Voz GONZÁLEZ SÁNCHEZ, José Fernando. Gran Enciclopedia Aragonesa, volumen VI. Edita Unali, Zaragoza, 1981.

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