De las albercas de Montmesa y Albored, al embalse de La Sotonera


La Sotonera en el entorno de Montmesa y Albored

El embalse de La Sotonera es una de las piezas clave en el sistema de Riegos del Alto Aragón, un plan de desarrollo que en dos años cumplirá el centenario de la publicación de la ley que permitió iniciar sus obras. El entorno en que se levantó la presa ya fue visto con anterioridad como un buen lugar para crear un embalse de agua, pero nunca con la magnitud que ha tenido La Sotonera.
En una entrada anterior se hablaba de iniciativas generadas en torno a los caudales del Sotón, Astón y Riel para atesorarlos en los “pantanos de Montmesa”. La prensa oscense se hacía eco de ellos entre 1876 y finales del siglo XIX. En su libro “Los males de la patria”, Lucas Mallada incluyó el de Montmesa en un listado de proyectos de pantanos para la provincia de Huesca que, en 1890, estaban paralizados.
El Diario de Huesca, 28 abril 1902, ampliaba la información de días anteriores sobre lo dispuesto en un Real Decreto publicado en la Gaceta de Madrid acerca de las actuaciones previstas en un plan de obras hidráulicas que diseñaba el ministro Canalejas (titular de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas).
Se contemplaban los “pantanos de Montmesa y Tormos para regar 4.000 hectáreas en términos de Almudébar, Tardienta, Lanaja y la región de los Monegros; implantado el primero sobre el río Sotón, dos kilómetros aguas debajo de Montmesa y el segundo sobre el río Astón, cerca del castillo de Tormos”.

En la memoria del Plan de Riegos del Alto Aragón, publicada en 1911, se alude al proyecto del ingeniero Miguel Mantecón para regar 49.500 hectáreas con aguas del Astón y Riel. El proyecto se incluyó en el Plan  canales de riego y pantanos. Mantecón preveía dos presas, en Montmesa y Albored, que creaban dos embalses de 8.500.000 y 8.000.000 metros cúbicos de capacidad respectivamente. El primero almacenaría aguas del Sotón y Riel, y el segundo del Astón. En ese momento, el ingeniero ya entendía que “lógico parece destinar el agua embalsada a mejorar los riegos inferiores, y más nominales que efectivos, de la parte inferior del Sotón y llevar el resto a las grandes llanuras de Almudévar y Tardienta, y más tarde a la región de los Monegros, en la provincia de Huesca, más necesitada que otra alguna de los beneficios del riego”.
Joaquín Cajal Lasala, en El Diario de Huesca de 10 de mayo de 1935 publicó un extenso artículo sobre los inicios de los Riegos del Alto Aragón, recordando el XXIV aniversario de la muerte del ingeniero Rafael Izquierdo. Así, explicaba que “para las aguas del Gállego y del Cinca (ya derivadas y reunidas), se adoptó el de la Sotonera, que sería así verdadera cabecera del Canal de Monegos y en cuyo pantano no se había pensado antes, pues sólo se había tratado de ampliar las albercas (pantano de poco fondo) de Albored y Tormos, hoy comprendidas dentro de aquel gran embalse”.
Fue Cajal Lasala el que apostó por unir las aguas del Gálego y Cinca en Sotonera, para llevarlas a las estepas monegrinas, aprovechando un punto concreto por donde trazar el canal correspondiente. La idea la desarrolló el ingeniero Rafael Izquierdo y constituyó uno de los ejes principales del Plan de Riegos del Alto Aragón.

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