La Peña, el recrecimiento que no se realizó

El agua de Gállego cae por el aliviadero de la presa de La Peña

Este año se cumple el centenario de la puesta en servicio de la presa de La Peña, sobre el río Gállego. Cien años de beneficio para la tierra llana y cien años de perjuicio para la zona afectada. Curiosamente, hace unos cincuenta años, se planteó su recrecimiento. No se realizó, pero la espada de Damocles de una nueva pieza de regulación en este río de la comarca oscense no ha desaparecido.


En 1962 se sometió a información pública el "Estudio de regulación del río Gállego y Anteproyecto de nuevo pantano de La Peña". Desde la provincia se rechazó la preferencia que se daba al Bajo Gállego a la hora de repartir los caudales. La presa que contemplaba el anteproyecto era de una altura de 85 metros, con el camino de coronación en la cota 587. Afectaba a los términos de Triste, Rasal, Anzánigo, Salinas de Jaca, Santa María de la Peña y Yeste. Resultaba un pantano con una capacidad de 374 hectómetros cúbicos.

El "Plan de aprovechamiento integral de riegos en la Cuenca del Ebro", en 1978, recogía datos sobre el uso en ese momento del Gállego. Aludía a una aportación media de 873 hectómetros cúbicos, con los que se podrían regar 87.356 hectáreas. En ese momento había 332 embalsados, con lo que era preciso añadir 982 hectómetros cúbicos. Las previsiones, también en ese momento, aludían a los proyectos de Senegüé (227 hectómetros cúbicos), la ampliación de La Peña (355), Santa Eulalia (26) y Lanuza, en construcción, (24,9). Suponían 632,9 hectómetros cúbicos.
En 1981, el "Informe de síntesis de la regulación del río Gállego" planteaba cinco alternativas: Anzánigo I y II, Javierrelatre, Biscarrués y el recrecimiento de La Peña. Incidía en estos dos últimos, con 630 hectómetros cúbicos de capacidad para el primero y 810 para el segundo.
En 1984, la Confederación Hidrográfica del Ebro estudiaba tres alternativas para la regulación integral del Gállego. Dos, propuestas por este organismo. La primera era recrecer La Peña hasta 854 hectómetros cúbicos y la segunda, Biscarrués, con 819. La tercera alternativa era propuesta por la empresa Enher y Riegos del Alto Aragón. Se trataba de recrecer La Peña hasta 377 hectómetros cúbicos y construir el embalse de Erés, de 109. Ese mismo año, Riegos del Alto Aragón aludía  a la necesidad de contemplar la llegada de caudales del Canal de Bardenas.
En 1987, la Confederación Hidrográfica del Ebro presentaba el estudio de alternativas con las citadas cinco posibilidades. Finalmente, el documento apostaba por el pantano de Biscarrués, con 192 hectómetros cúbicos de capacidad. Inundaba el núcleo de Erés. El rechazo de los afectados fue inmediato. Se canalizó a través de la Coordinadora Aragonesa de Pueblos Afectados por Embalses (COAPE). En este momento se evapora el recrecimiento de La Peña, pero se mantiene un proyecto, aguas abajo, en Biscarrués.

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