El Gállego, un río eléctrico


 
Azud en eñ Gállego en dos momentos distintos

El Gállego es un río con una amplia nómina de usos para el riego y la producción de energía hidroeléctrica. Se detraen caudales para regar desde hace siglos y para producir electricidad desde los inicios del siglo XX.
Poco después de su nacimiento en el valle de Tena aparecen los embalses de Sallent, Lanuza y Búbal, y las centrales de Lanuza, Biescas I y Biescas II. Entre Biescas y Sabiñánigo, el río no tiene tomas, pero su régimen ya está influido por esos primeros usos.
En Sabiñánigo empieza un complejo de producción hidroeléctrica que llegará hasta la central de Carcavilla, aguas abajo del embalse de La Peña que, curiosamente, no tiene central. El listado empieza con embalse y central de Sabiñánigo, y sigue con Jabarrella, Javierrelatre, Anzánigo, la Hidro y Carcavilla.
Desde aquí la cola del embalse de Ardisa no hay usos importantes que detraigan caudales y de un tiempo a esta parte, en el entorno de los Mallos de Riglos han proliferado los deportes de aventura relacionados con el agua.
En Ardisa hay una presa que deriva caudales por el Canal del Gállego hacia el embalse de La Sotonera, donde comienza el Canal de Monegros, del sistema de Riegos del Alto Aragón. Parte de este caudal no llega a Sotonera porque se turbina en el salto de Valdespartera y vuelve al Gállego. Son los 15 m3/s concesionales para la central de Marracos. Aguas abajo, en torno a Ontinar del Salz, comienzan las detracciones de las acequias principales del Bajo Gállego: Camarera, Candevanía, Rabal y Urdán. Y el Gállego, finalmente, llega exhausto a Zaragoza, desembocando en el Ebro.



Tubería de una central hidroeléctrica en el Gállego

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