El Canal de la Hoya, o el lamento continuo

Los de Huesca solamente se interesan por el agua cuando baja mucha por las Miguelas

El canal de la Hoya de Huesca era, hasta hace unos años, nuestro guadiana informativo local. Aparecía cuando había elecciones y desparecía cuando se recogían las urnas. Era la eterna promesa que casi todos defendían. Pero cada día que pasa se aleja más. De hecho, estoy convencido que se aleja desde que se presentó el anteproyecto en 1986. El entonces presidente de la asociación promotora del canal, Jesús María Pérez Loriente, de las intervenciones de los responsables políticos no se desprendía una clara apuesta por la obra. El tiempo la he dado la razón, aunque él ya no pueda verlo porque falleció poco después de aquella fecha, el 16 de octubre de 1986. Ya no hay jornadas de estudio y análisis del proyecto y a las asambleas de la asociación acude cada vez menos gente. En la última, uno de los asistentes afirmó que en algún pueblo de la comarca de la Hoya no hay paro porque todos sus habitantes están jubilados. La defensa del canal es casi algo testimonial, aunque en el momento en que interesaba, se afirmaba que era un proyecto de desarrollo integral para toda la comarca oscense. Como me tocó informar de este asunto entre 1982 y 1997, anoto aquí una serie de referencias sobre lo ocurrido en ese tiempo. Desde 1998, se han producido más bien pocas novedades. Se ha ejecutado la presa de Montearagon, pero no ha entrado en servicio porque no ha concluido la prueba de carga necesaria para ello. Es lo más destacado.



Buena parte de los agrocultores de la Hoya deben seguir mirando al cielo

            Con fecha 20 de enero de 1.984, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo y la Diputación General de Aragón firmaron un convenio para el estudio y redacción del anteproyecto del Canal de la Hoya de Huesca y su viabilidad técnico económica.  Se adjudicó a la empresa Incisa con fecha 19 de abril del 85 en casi 30 millones de pesetas, con un plazo de ejecución de doce meses. El estudio se presentó en Huesca el 17 de julio de 1.986, con la presencia de los máximos responsables de la DGA y la Confederación Hidrográfica del Ebro.

            En mayo de 1.990, el Consejo de Gobierno de la DGA aprobó la firma de un convenio con la Fundación Agustín de Bethencourt para realizar un estudio geológico del túnel de la Sierra Caballera. Esta obra, según el anteproyecto, llevaba el agua desde el azud de Anzánigo hasta la plana oscense. El informe concluyó que el túnel era inviable técnica y económicamente.

            El proyecto contaba con el apoyo de todas las instituciones aragonesas, con  acuerdos unánimes en los plenos de las Cortes, Diputación Provincial y ayuntamientos. Con fecha 10 de noviembre del 93, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Antonio Aragón, propuso que el Informe sobre las observaciones y sugerencias presentadas a la propuesta del proyecto de Directrices para el Plan Hidrológico del Ebro contemplara esta obra hidráulica en los primeros diez años de su desarrollo.

            Hasta ese momento aparecía con serias dudas en el segundo decenio. Igualmente se presentaron diversas alegaciones en este sentido. El 30 de noviembre del 93, la comisión que debía informar esta cuestión asumió el incluir el Canal en el primer horizonte del Plan. Su ejecución estaría en función de las decisiones que se tomaran en torno a los ríos Aragón, Gállego y Cinca.

            En el mes de enero del 94, responsables de la Asociación pro Canal de la Hoya, alcaldes de la comarca y representantes de las dos mancomunidades existentes en la misma entregaron en la sede de la Confederación Hidrográfica del Ebro un escrito solicitando la redacción de un nuevo proyecto del Canal de la Hoya. Según se acordó en una reunión de la Junta de esta asociación, se trataba de elaborar un documento que enlazara en el tiempo con el proyecto de Biscarrués para que sus obras fueran paralelas.

            Tras entregar el escrito en el Registro de la Confederación, la delegación oscense se entrevistó con el secretario del presidente a quien plantearon sus inquietudes. Desde el organismo de cuenca, se renovó la seguridad de que este asunto saldría adelante, dado que ya figuraba en el Plan Hidrológico de la cuenca del río Ebro. La cuestión a tratar era si el proyecto lo redactaba la Confederación o, como sucedió en 1984, se firma con un convenio con la Diputación General de Aragón.

            El planteamiento de la Asociación era que, dado que Biscarrués inundaría tierras a beneficiar por el Canal, se consideraba necesario desarrollar al mismo tiempo el proyecto oscense como medida compensatoria. La necesidad de acelerar los trámites se planteaba, igualmente, dado que el Canal figuraba en el primer horizonte del proyecto del Plan Hidrológico del Ebro.

            En junio del 94, la Administración Autonómica tenía ultimado un estudio técnico que podría ser la referencia para conocer la superficie regable por el Canal de la Hoya. En el trabajo, se recuperaba una de las alternativas que se calibraron en el anteproyecto del 86, con la toma de agua en la central de Carcavilla, cota de salida 530, y el embalse de Villanueva en la cota 487.

            El precio de la obra se situaba en torno a los 5.000 millones de pesetas. El estudio contemplaba una superficie regable de 15.000 hectáreas de terreno, con una dotación de 7.000 metros cúbicos por hectárea. Quedarían 4.000 hectáreas del anterior proyecto fuera de la zona de obertura del nuevo canal, si bien alguna sería regable con pequeñas elevaciones de agua.

            Este nuevo canal saldría de la central de Carcavilla y, tras horadar la sierra con un túnel mucho más corto que el del anteproyecto del 86, llegaría a la plana oscense, regando de oeste a este, hasta alcanzar el norte del municipio de Huesca. No estaba previsto que llegara al pantano de Montearagón porque saldría a una cota más baja que el anteproyecto del 86.

            El planteamiento de este nuevo estudio situaba al Canal de la Hoya relacionado con el aprovechamiento del Gállego que surgiera del embalse de Biscarrués, dentro de un programa de restitución territorial. Igualmente se planteaba la necesidad de apostar por nuevos cultivos que fueran alternativa válida para la Europa comunitaria. El objetivo final del informe era, no obstante, servir de análisis sobre superficies.

            En la primavera del 94, igualmente, se conocía que estaba ultimado el proyecto del Canal de la cota 540, incluido en la primera fase del Canal de la Hoya y que debía regar la zona más inmediata a Huesca, con aguas del pantano de Montearagón.

            Tras ser remitido por la Diputación General de Aragón, cuyo gabinete de estudios lo había realizado, en diciembre del 94 se supo que el organismo de cuenca estaba efectuando su análisis técnico. El proceso se denominaba confrontación y consiste en la revisión de su contenido para conocer su adecuación al territorio y su viabilidad técnica.

         Es este el primer paso de un complejo proceso administrativo, que incluiría aprobaciones técnicas, informaciones públicas y estudios de impacto ambiental. No obstante, era preciso superar primero esta denominada confrontación, para conocer las posibilidades técnicas del nuevo anteproyecto para el canal de la Hoya de Huesca.

          La empresa Sering, que preparó la documentación técnica del pantano de Montearagón, recibía en junio del 95 el encargo de la Asociación pro Canal de la Hoya para redactar un proyecto de esta obra hidráulica. El punto de partida será el anteproyecto de 1986 que situaba la toma de agua en Anzánigo, atravesaba con un túnel la Sierra Caballera y recorrería la plana oscense hasta llegar al pantano de Montearagón.

            El encargo se financiaba con un aval de la mancomunidad Gállego-Sotón, parte de cuyo territorio se beneficiaría del Canal y en la estrategia figuraba la inclusión de esta obra como compensación por el embalse de Biscarrués, territorio también incluido en esta agrupación intermunicipal.

            No obstante, se confeccionó otro estudio sobre esta arteria hidráulica en la que se recupera una de las alternativas que se calibraron en el anteproyecto del 86, con la toma de agua en la central de Carcavilla, cota de salida 530, y el embalse de Villanueva en la cota 487. En este caso, el Canal no llegaría hasta el pantano de Montearagón porque su punto de llegada sería inferior a la cota de salida de este embalse.

            El 15 de febrero de 1995, el Consejo del Agua aprobó la inclusión de la plana oscense en el territorio dominado por el sistema de Riegos del Alto Aragón. Se contemplaba en dos plazos de diez años, obteniendo 50 y 40 hectómetros cúbicos de agua en cada uno de ellos. A esta cantidad habría que unir los que se obtendrían con la regulación del Flumen en Montearagón.

Responsables de la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón y la Asociación Hoya de Huesca se reunieron el 10 de marzo de 1998 para trazar líneas conjuntas de trabajo. En concreto, se decidió que la Asociación convocara a los alcaldes de la comarca, para explicarles el contenido de los acuerdos alcanzados en la propuesta del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro, emitiendo un manifiesto reivindicativo en defensa del embalse de Biscarrués. La Junta de Gobierno de la Comunidad General trataría el asunto en su próxima sesión, a fin de elaborar una estrategia conjunta con la Asociación.

Una vez realizadas estas dos primeras acciones, los máximos responsables de la Comunidad y la Asociación firmarían un escrito conjunto, dando cuenta de sus decisiones, remitiéndolo al Gobierno de Aragón y la Confederación Hidrográfica del Ebro, para que iniciaran los estudios de posibles zonas regables en la Hoya. Otra línea de trabajo buscaría acelerar la declaración de impacto ambiental del embalse de Biscarrués. Finalmente, la Junta de Gobierno de la Comunidad General, a la vista de lo realizado, incluirá en el orden del día de una de sus reuniones la inclusión de un vocal en representación de las zonas expectantes de la Hoya.

 En cualquier caso, la inclusión de la Hoya de forma práctica en el sistema de Riegos del Alto Aragón, una vez construido el embalse de Biscarrués, se realizaría mediante elevaciones de los canales y pantanos de Riegos del Alto Aragón, un sistema que, utilizando balsas internas de regulación, bombeos en horas nocturnas y modernos sistemas de riego, aparecía asumible económicamente. En este momento, todo eran intenciones. No había un mapa que indicara qué territorio concreto se iba a beneficiar del agua directamente.

Presa y embalse de Montearagón

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