Cuando Isaac Peral estudió el suministro eléctrico a Huesca


La plana oscense desde la conducción de agua a la vieja central eléctrica junto a la Trinidad

Isaac Peral es uno de los ingenieros españoles más importantes del siglo XIX. Inventor de un “torpedero sumergible”, presentó proyectos a sus superiores militares en 1885. El asunto llegó al Ministerio de Marina y allí fue rechazado. Dedicado posteriormente a la ingeniería eléctrica, falleció en 1895.
En 1892, según informaba El Diario de Huesca, Isaac Peral había instalado en Madrid un “centro industrial y de consultas electrotécnicas. El alumbrado público, se añadía en la información, era uno de sus campos de trabajo. El diario anunciaba que “vendrá probablemente a Huesca en uno de los próximos días a fin de estudiar la posibilidad de un negocio relacionado con las conveniencias de los servicios públicos municipales”. Esto se publicada el 26 de septiembre de 1892.
Pocos días después, el 30 de ese mismo mes, se anunciaba su llegada en el tren correo procedente de Madrid. El viaje tenía un objetivo “puramente científico”. Se trataba de analizar la posibilidad de aprovechar unos saltos de agua para producir electricidad. S indicaba que se había desplazado a Bolea y que, al día siguiente, iba a visitar el salto del molino de Almunia del Romeral. Luego viajaría a otros lugares de provincias cercanas con el mismo objetivo.
El 3 de octubre se informaba de su estancia en Bolea, una vez concluido su periplo por el entorno oscense. El señor Peral, se explicaba en El Diario de Huesca,  “tomó en Bolea los datos indispensables para estudiar e informar si un salto de agua del ex-convento de la Trinidad podrá aprovecharse ventajosamente para una instalación de luz eléctrica en Huesca”.
Para completar y matizar esta información el citado diario incluyó una carta de José María Lasaosa, uno de los promotores del proyecto, en su ejemplar del 3 de octubre de 1892. En Bolea, explicaba, examinó “las condiciones que el terreno y el caudal de agua tenían para la instalación de máquinas eléctricas. El bastante detenido estudio que el Sr. Peral hizo del asunto y confiando salvar relativos inconvenientes que se presentaron en principio, dio por resultado, que, según opinión suya, reúne ‘El Salto de la Trinidad’, las condiciones apetecidas y que puede instalarse el motor hidráulico”.
Finalmente, para lograr estos objetivos, José María Lasaosa, anunciaba que “con objeto de que el vecindario oscense tenga conocimiento de todo por lo mucho que pueda interesarle, el que firma este remitido, plenamente autorizado por el Sr. Peral, y de acuerdo con él y demás personas interesadas en que el proyecto sea un hecho, cree conveniente anunciar examinar las condiciones que el terreno y el caudal de agua tenían para la instalación de máquinas eléctricas.
El bastante detenido estudio que el Sr. Peral hizo del asunto y confiando salvar relativos inconvenientes que se presentaron en principio, dio por resultado, que, según opinión suya, reúne ‘El Salto de la Trinidad’, las condiciones apetecidas y que puede instalarse el motor hidráulico”.
Pocos días después, el 8 de octubre de 1892, se informaba de que operarios de la empresa “La Electricista Oscense” estaban colocando las palomillas de hierro para instalar luego el tendido eléctrico para atender la demanda de particulares. La empresa había adquirido “una potente y hermosa máquina de vapor, de fuerza normal de sesenta caballos, y el correspondiente dinamo para producir y distribuir fluido eléctrico que podrá subvenir al servicio de 600 focos incandescentes de 16 bujías cada uno. En “La Electricista Oscense” se esperaba entrar en servicio en el mes de noviembre.
Se insistía en la propuesta de José María Lasaosa para crear una sociedad comanditaria que suministrara electricidad “con motor hidráulico, utilizando el salto del molino del ex-convento de la Trinidad de Bolea; y además, se habla del pensamiento de creación de alguna otra análoga empresa para el suministro de luz eléctrica, aprovechándose caudales de aguade la Almunia del Romeral y del ‘Molináz’ de Ayerbe”. No era la primera iniciativa para llevar la luz a las calles y casas de Huesca.
La hidroelectricidad llegó a capital oscense desde la central que hay aguas abajo de Anzánigo, en el Gállego. Fueron los tiempos de  “la Hidro”, como se conocía a la empresa Hidroeléctrica de Huesca, promovida entre otros por Manuel Bescós y Severino Bello. Pero el viejo molino de Bolea fue transformado en central hidroeléctrica para llevar la luz a la factoría de Villamayor en la cercana Plasencia. Eso fue en los años 40 de la pasada centuria, según me contó un vecino de Bolea junto a la ermita de la Trinidad.


Azud de la central de la Hidroeléctrica de Huesca en el Gállego


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