La Candelera en Barbastro


Pasado el puente sobre el Vero


Desde la estación de autobuses


















La feria de la Candelera en Barbastro tiene ya cinco siglos de historia y, por lo visto esta mañana en la ciudad del Vero, está en plena vigencia. El despliegue de casi trescientos puestos por todo el centro de la ciudad ha permitido disfrutar a miles de personas de una oferta comercial excepcional. Además, como me indicaba en el Coso el alcalde de Barbastro, Antonio Cosculluela, esta jornada es de convivencia y reunión para las gentes de la comarca y de las comarcas más cercanas, con las que hay relaciones comerciales y personales desde siempre. Las gentes de la montaña, indicaba, bajaban en una jornada como la de hoy, para comprar elementos relacionados con su trabajo agrícola o crías de cerdo y era un día de encuentro entre locales y foráneos. Compras, relaciones personales... Una jornada memorable.
Este año, con esos cinco siglos a cuestas, la feria de la Candelera ha tenido en la calle al comercio local que ha salido para ofrecer a pie de acera lo que tienen en sus establecimientos, con precios de feria, según rezaba un cartel que lucía en sus puertas. Han venido artesanos agroalimentarios de buena parte del Alto Aragón y de otras comunidades españolas, puestos textiles, de regalos, adornos, se hah repartido caretas y candelas -como es tradicional- y se han podido comprar dulces de las monjas clarisas capuchinas.
Los alumnos de tercero de ESO han plantado sus puestos con una variada oferta que buscaba, supongo, recaudar dinero para un futuro viaje de estudios. Asociaciones y colectivos han estado presentes en otros puntos del centro. Prácticamente toda la sociedad barbastrense ha estado en la calle dando cuenta de su apuesta por la ciudad. La respuesta ha estado a tono con la oferta y desde primera hora de la mañana, aquello era un hervidero de gente que, a veces, hasta agobiaba a los menos sufridores. Un ejemplo, sin duda.


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