Nieve y hielo, antes y ahora


Pozo de Ordás

La nieve es protagonista de la actualidad. El problema principal es la repercusión negativa que tiene sobre las comunicaciones. Otro elemento que destacan algunos medios es su influencia en el deporte blanco, por los que lo practican y por los que trabajan en torno al esquí. La incidencia en los cultivos agrícolas siempre ha sido otro elemento relevante que, según se desarrollen los acontecimientos, será positivo o negativo.
En cambio, se han perdido labores que, hace poco más de cien años, influían en una actividad económia entonces importante: empozar nieve para tener hielo en el verano. El Diario de Huesca, en su edición del 7 de marzo de 1882, informaba de que “según noticias recibidas de diferentes pueblos enclavados en los Pirineos, en estos ha nevado copiosamente, después de haber llovido con mucha abundancia por espacio de tres días. En la vecina Sierra de Gratal hay gran número de operarios ocupados en la especial tarea de empozar nieve para el consumo del próximo estío”. Aquí había varios pozos de nieve o hielo construidos para esta tarea. Los de Las Calmas, Las Planas, Paco la Pinosa, Cuello Bail y Mata Menuda con Ordás sumarían no menos de quince pozos, dirigidos a atender, principalmente, las demandas de Huesca y su entorno. Pedro Ayuso los tiene catalogados en su libro “Pozos de nieve y hielo en el Alto Aragón” (2007). 

Gratal, 21 enero 2013
 

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