Vino, franceses y yeso


Prensa de vino en un anuncio de El Diario de Huesca en 1886



El vino ha sido una importante producción en la economía oscense a lo largo de mucho tiempo. El destino, aparte del consumo en la zona, era la exportación al sur de Francia. Los caldos oscenses eran muy apreciados por su alta graduación para el “coupage” con vinos galos, logrando la graduación deseada por nuestros vecinos del norte. El negocio hizo que se estableciera en Huesca una buena nómina de comerciantes franceses de vinos.
La nómina de esta actividad económica alternaba apellidos oscenses y galos a finales del siglo XIX. Todos defendían la calidad del producto, rechazando acciones que modificaban sus condiciones, entre ellas el “enyesado”.  Consiste en agregar yeso en polvo a la uva o al vino, con el fin de hacerlo menos alterables o de avivar su color. Mejoran su aspecto y su conservación.
Así, el 5 de octubre de 1894 firmaban un anuncio, rechazando el vino enyesado. Figuraban Vaïle, Cassat, Lacoste, Bescós, Carlos, Lafon, Raoul Bert, Valin y Guarga.
Ese mismo año, según informaba El Diario de Huesca, en el mes de septiembre se avivó el movimiento de vino en la comarca oscense. Viajaron 23 vagones con 276 pipas a Zaragoza; 96 vagones a Pasajes, con 1.107 pipas; 1 vagón a Hendaya, con 14 pipas; otro a Cervere con 16 y otro a Jaca con 10. En total fueron más de 1.400 pipas las que salieron en septiembre. Se esperaba poco movimiento en octubre y la recuperación en noviembre según relataba el citado periódico en su edición del 3 de octubre de 1894.
La información sobre el vino era constante en la prensa oscense del XIX. En octubre, el día 23, se hablaba de la vendimia en diferentes partidos de la provincia. En el de Huesca  se esperaba una abundante cosecha “que podrán tener colocación en Francia pronto, si lo labradores no abusan del enyesado como suelen hacerlo en determinados pueblos”.
A finales del siglo XIX todavía no existía el ferrocarril internacional de Canfranc (se inauguró en 1928). Pero la carretera internacional no era ajena al movimiento del vino en dirección a Francia. En la edición del 8 de marzo de 1897, La Voz de la Provincia aludía a un periódico jaqués que informaba de que “continúan algunos arrieros llevando directamente a Francia, carros cargados con pipas de vino de la tierra, que pasan la frontera por el puerto de Canfranc y fijan el límite de su viaje en la populosa ciudad de Olorón”. Desde allí, el transporte se extendía por “Mauleón, Orthez, Navarrens, Revenac y Plana de Nay hasta las inmediaciones de Pau”. Lamentaba que fuera más el transporte porque había “un trozo de la carretera de la Fundería a Urdox que se ha desplomado”. Pedía a los cónsules de Zaragoza y Huesca que gestionaran su reparación. La presencia de un cónsul francés en Huesca confirmaba la importancia de la colonia gala y la actividad que generaban.

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