Informarse para decidir


La claridad siempre debe seguir a la tormenta, por fuerte que sea


Las nuevas tecnologías permiten que la información que puede recibir la sociedad llegue desde muchos lugares y con muchos formatos, sin limitarse a los medios de comunicación tradicionales. Esto puede suponer un adelanto desde el momento en que cualquier persona puede divulgar cualquier hecho en casi cualquier lugar.
Pero, como en todo, una cosa es la cantidad y otra la calidad. Para que una información sea útil debe pasar por diversas fases. Hay que ver y escuchar, elegir entre el material recogido, decidir qué es relevante, qué es comprensible y qué responde a la realidad de los hechos.
Hay que elaborar una información de calidad, que sea fiable para el receptor porque la fuente sea de confianza, que sea accesible, precisa y detallada sin caer en el exceso. Hay que gestionar de manera adecuada la información obtenida de manera clara y comprensible para que la persona receptora la pueda interpretar sin problemas.
Ante la avalancha de informaciones que recibimos, principalmente  en las redes sociales, hay que mantener una actitud crítica para separar el grano de la paja. Para esto podemos  acudir a los medios de comunicación en los que trabajan periodistas capacitados porque son los que nos informan mejor y así tomar las decisiones más adecuadas. Me parece.

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