La cesta de la compra




La noche oscura de la crisis también planea sobre Huesca
 
La crisis tiene páginas que no aparecen en los medios de comunicación más populares. Esta mañana, la espera a la apertura del supermercado no era diferente a la de otros días. Un señora mayor con su carro de ruedas, una joven menuda, un señor de mediana edad muy saludador. Como sucede de un tiempo a esta parte, pese a la ordenanza de convivencia, una persona pedía limosna.
Pero había algunas diferencias. El señor saludador se apartaba del grupo con un paquete de tabaco en la mano. De su interior sacaba un cigarrillo que, en otros momentos, hubiera sido una colilla en el cenicero. Pero ahora volvía a los labios del fumador para las dos o tres caladas que escasamente podrían darse.
Al abrir la puerta del super la señora del carro no entraba . A qué esperaba. Luego he visto que comentaba algo con las personas que pasaban a su lado. De aspecto cuidado, solicitaba una ayuda económica para poder hacer la compra en ese establecimiento. Las pocas personas que estábamos allí algo le hemos dado, pero cuando he salido de comprar, la señora seguía en la puerta contando lo que había recogido. Supongo que para valorar si tenía suficiente para poder entrar. La realidad de muchos oscenses está lejos de la alegría consumista que parece vislumbrarse en otras zonas de la ciudad.

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