El futuro de las minas de Bielsa en 1901



Central eléctrica de las antiguas minas de Hospital de Parzán (valle de Bielsa)

El diario jacetano “El Pirineo Aragonés” publicaba en su edición del 10 marzo 1901 la siguiente noticia: “En las minas existentes en los términos de la villa de Bielsa, han comenzado loa trabajos que pueden llamarse de exploración, pues se trata tan solo de calcular las toneladas de mineral de hierro que encierran aquellas montañas. Estos trabajos, según parece, ofrecen excelentes resultados, y la casa Aznar y Compañía de Bilbao, se propone activarlos para emprender el negocio en debida forma; si los cálculos de esta sociedad no resultan fallidos, la villa de Bielsa será dentro de algunos años el mayor centro de producción de hierro de España”.
La principal fuente de recursos en el valle de Bielsa fue el mineral de hierro y su transformación durante mucho tiempo. Las referencias a la minería en el Pirineo se hunden en los tiempos más antiguos donde la leyenda se impone al hecho comprobado. Desde la Edad Media está documentada esta actividad, que se prolongará hasta el siglo pasado. El siglo XVI fue un momento de expansión, según relatan diversos autores: Severino Pallaruelo (Revista Sobrarbe nº 1) o Juan José Nieto (Revista Llull nº 19). Philippe Vivez, en los número 1 y 6 de la revista Treserols escribe de historia y de posibilidades turísticas para las antiguas zonas mineras.
El origen de la localidad de Parzán pudo estar en la minería, según relatan Bielza, Corral, Escolano, Laliena, Sesma y Utrilla en su libro “Estudio Histórico-Geográfico del valle de Bielsa (Huesca)” (1986). Incluyen un documento del rey Alfonso II de Aragón, fechado en 1191, por el que “otorgaba una carta de población a catorce mineros de Bielsa para iniciar la producción de plata”. Por la información del documento, estos autores entienden que se refería a las minas de Lienas y la repoblación de Parzán.
En uno de los artículos citados de Vivez se incluye un plano de cómo eran las instalaciones mineras de Hospital de Parzán en 1917. El mineral llegaba por un cable aéreo desde la mina Luisa. Se llevaba en carretas a la zona de lavado y, después, con el mismo sistema de transporte, hasta un nuevo cable aéreo en dirección a Francia.
En este complejo industrial estaban la casa del director, oficinas, almacenes, una central eléctrica, un transformador, casas, granjas, cuadras, hornos de cal, talleres y una serrería. Enfrente, al otro lado del camino a Francia, estaban la aduana y la cantina. Era todo lo necesario para una explotación minera limitada por la dura climatología de la zona. Estas instalaciones, cuyos restos se conservan parcialmente, están en torno a la cota 1440 metros sobre el nivel del mar.

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