La radio en la cocina


Radio Iberia, habitual en las cocinas hace unas décadas
 La visita a casa de unos amigos en su pueblo de origen sirvió, entre otras cosas, para recuperar la imagen de la radio en la cocina. Era su sitio de siempre, porque en esa habitación se hacía la vida familiar. Frente a la cocinilla económica, sobre un estante, mantiene su imagen pese a estar fuera de servicio. Tampoco falta el aparatito de abajo, que supongo tendría como misión estabilizar la corriente para asegurar un funcionamiento adecuado.
Como el aparato tiene sus años, entra las emisoras sintonizables figura la de Huesca. Está la primera de la izquierda, en la segunda fila. En la cocina, probablemente, volarían todavía los sonidos de "Ustedes son formidables", la "Saga de los porretas", "Cadú, el jabón de las mujeres bellas", "yo soy aquel negrito del África Tropical", "Matilde, Perico y Periquín"... y así hasta mil, según la edad de cada radioescucha, así con el nombre clásico de quien escucha -y no solamente oye- la radio. Otra cosa que me vino a la memoria fue cómo se decía por aquí esto de escuchar la radio: en esta tierra la radio "se siente", que es algo como más próximo y cariñoso que la mera audición. Me parece.

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