Bescós, Vilas y el agua del Flumen

El pueblo de Belsué dio nombre al embalse

La regulación del Flumen fue una obra realizada por el Estado con las presas de Belsué y Cienfuens, a comienzos del siglo XX, y con la de Montearagón, todavía en fase de pruebas. Pero la reivindicación oscense de esta pieza hidráulica venía de antes y tenía nombres propios. Así, por ejemplo, El Diario de Huesca informaba en su edición del 24 agosto 1878 que “la Autoridad superior civil de la provincia” ha concedido autorización a Francisco Bescós y a Sixto Vilas, vecinos de Huesca, para hacer “los estudios necesarios a fin de proceder a la construcción de un pantano en el río Flumen y terrenos del lugar de Belsué y Santa María, partida de Blascones, en el distrito municipal de Sabayés”. El objetivo de la iniciativa era “aprovechar las aguas sobrantes para mejorar los riegos de las tierras que hoy lo tienen escaso y darlo a otras que carecen de él en la cuenca del mismo río”. La autorización no suponía “derecho alguno al aprovechamiento de las aguas, ni a indemnización de ningún género por los trabajos que practiquen”. Años después, en 1882, este mismo periódico informaba de que “con fecha 14 de diciembre, “la Dirección general de Obras públicas, se ha servido autorizar á don Francisco Bescós y a don Sixto Vilas, para que en el plazo de un año verifiquen los estudios de un pantano en el término de Belsué Santamaría de esta provincia”. Al final, fue el Estado quien llevó a cabo la pieza de regulación que querían estudiar Bescós y Vilas, dos apellidos muy presentes en la Huesca del siglo XIX.


Santa María de Belsué quedaba muy cerca del embalse

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