Un Sender joven y apasionado

El incidente se desarrolló en el entorno de los Porches

Los periodistas de Huesca crearon en 1921 una asociación de carácter provincial “para cuidar un poco de ellos mismos, de sus necesidades, de sus anhelos”, según escribía Manuel Casanova en El Diario de Huesca el 30 de noviembre de ese año. Organizaron diferentes actividades para recaudar fondos con los que hacer frente a sus proyectos. El presidente fue Ricardo del Arco y José María Lacasa, el secretario. Acudieron al año siguiente, junto a representantes de otras asociaciones a la creación, en Santander, de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España. En total, había delegaciones de 14 provincias.
Esta integración entre profesionales no impidió que el carácter de alguno de ellos se mantuviera en su esquema personal, independientemente de esta fraternal asociación. Así, Ramón J. Sender, redactor de La Tierra, no tuvo inconveniente en agredir en plena calle a Manuel Casanova, periodista que dirigiño El Diario de Huesca y el Heraldo de Aragón, porque este último se refirió al escritor de Chalamera como “estos jóvenes escritores que no tienen sino pelos en la cabeza”. Lo esperó en los Porches y cuando Casanova llegaba desde el Coso lo abofeteó y tiró al suelo. La hermana de Casanova gritó entonces “¡Auxilio, que matan a mi hermano!”. Llegó la policía, puso orden y durante varios días, Casanova y Sender llevaron escolta policial para que la cosa no acabara en duelo.
Este último lo recuerda en el artículo “Aclaración cómico-patética” de su “Solanar y Lucernario aragonés”. Luego se hicieron amigos y Sender abogó por Casanova, a petición de éste, cuando en Madrid fue detenido durante la guerra civil.
Puede que el incidente fuera antes de la asociación y ocurriera en 1921, porque el 7 de enero de 1922, otro destacado periodista oscense, José María Lacasa, publicó un artículo titulado “¿Qué le han traído a usted los Reyes Magos?” en La Tierra. Con humor, este periodista oscense repartía regalos entre nombres destacados de la sociedad local. A Sender le correspondía “el libro El solitario de Yuste y un libro de chascarrillos”. A Casanova, “un estuche con dos pistolas para duelo y el reglamento del marqués de Cabriaña”. Esta información la incluye Jesús Vived en su libro “Ramón J. Sender. Sus primeros escritos (1916-1924)”. Genio y figura.

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